Gewürztraminer
Maridaje excelenteEl Gewürztraminer, amplio y especiado, es el segundo campeón del picante.
Sírvelo entre 8 y 11 °C
Comida asiática
El picante merece reglas propias, porque el alcohol y el tanino juegan en contra: un vino muy alcohólico amplifica la sensación de ardor, y el tanino fuerte suma astringencia donde ya hay fuego.
La estrategia ganadora es buscar: fruta, frescura, alcohol moderado, taninos bajos y —la jugada maestra— un toque de dulzor. Un Riesling semiseco es el campeón mundial indiscutido del picante: su dulzor leve apaga el fuego y su acidez limpia todo lo demás. Le siguen el Gewürztraminer, los rosados frutales y los espumantes con algo de dulzor.
Evita: Cabernet, Syrah y tintos potentes de mucho alcohol. Tu lengua te lo va a agradecer.
La mejor opción
La regla de oro del picante: dulzor leve + acidez alta + alcohol moderado. El Riesling semiseco cumple todo.
Sírvelo entre 7 y 10 °C
El Gewürztraminer, amplio y especiado, es el segundo campeón del picante.
Sírvelo entre 8 y 11 °C
Un rosado frutal y frío también refresca sin amplificar el fuego.
Sírvelo entre 8 y 11 °C
No es prohibido, pero la ciencia del maridaje (y tu paladar) agradecen evitar estas combinaciones:
Alcohol alto + tanino firme = más ardor. Los tintos potentes son el peor enemigo del picante.