Carmenère
Muy buena opciónLa fruta especiada del Carmenère abraza los jugos de la carne sin la dureza de un Cabernet muy tánico.
Sírvelo entre 15 y 17 °C
Carnes rojas
"¿Qué vino con carne?" es probablemente la pregunta de maridaje más antigua del mundo, y su respuesta clásica —tinto con estructura— sigue siendo un gran punto de partida. La grasa y la proteína de la carne suavizan los taninos, y el vino limpia el paladar entre bocado y bocado.
Pero no toda la carne es igual: un filete magro a la plancha no pide lo mismo que un estofado de tres horas o un cordero especiado. Cuanta más grasa, cocción e intensidad tenga el plato, más estructura puede tener el vino.
La apuesta segura universal: un Cabernet Sauvignon, un Carmenère o un buen tinto de mezcla. Si la carne es magra y la cocción simple, incluso un Merlot redondo resuelve con elegancia.
La mejor opción
La grasa y la proteína de la carne suavizan el tanino firme del Cabernet, y el vino limpia el paladar entre bocados. Es el maridaje clásico por una razón.
Sírvelo entre 15 y 18 °C
La fruta especiada del Carmenère abraza los jugos de la carne sin la dureza de un Cabernet muy tánico.
Sírvelo entre 15 y 17 °C
El Malbec, frutal y de taninos maduros, es el compañero tradicional de la carne roja en Sudamérica.
Sírvelo entre 15 y 18 °C
La pimienta y el cuerpo del Syrah responden bien a la intensidad de la carne, sobre todo si hay ahumados.
Sírvelo entre 15 y 18 °C
Como regla general: carne roja pide tinto con estructura. Cualquier tinto potente y con tanino presente funciona.
Sírvelo entre 15 y 18 °C