El espumante es el candidato natural de Año Nuevo, y no solo para el brindis: un Brut puede acompañar buena parte de una comida completa, desde los aperitivos hasta platos de mariscos o frituras. Si la cena es de carne, suma un tinto con estructura para el plato principal y guarda las burbujas para la medianoche.

Consejo práctico: el espumante se sirve bien frío (6–8 °C) y se abre sin estruendo —el corcho no debería sonar como fuego artificial, se pierde gas y elegancia.