Todo el vino del mundo cabe en cuatro grandes familias (más un par de primos interesantes). Entender qué las diferencia —y cuándo conviene cada una— es probablemente el conocimiento de vino de mejor retorno por minuto invertido.
Tinto
Se fermenta con las pieles de uvas tintas, que aportan color y taninos. Dentro del tinto hay un universo: ligeros y frutales (Pinot Noir, Gamay, Cinsault, País), redondos y suaves (Merlot, Garnacha), especiados (Syrah, Carmenère) y potentes y estructurados (Cabernet Sauvignon, Tannat, Nebbiolo). Territorio natural: carnes, parrilla, quesos maduros y noches de frío.
Blanco
Se fermenta sin las pieles, por eso no tiene taninos ni color. Olvida que es "el vino del pescado": hay blancos ligerísimos (Pinot Grigio), cítricos y herbales (Sauvignon Blanc), aromáticos (Riesling, Gewürztraminer, Torrontés) y cremosos con madera (Chardonnay de barrica). Territorio: mariscos, pescados, comida fresca, picante, y cualquier día de calor.
Rosado
Es un tinto con poquísimo contacto con las pieles: de ahí su color. No es una mezcla de blanco y tinto (eso casi no existe fuera del Champagne rosado) ni un vino menor. Un rosado seco es de los estilos más versátiles que existen: sushi, ensaladas, pollo, charcutería, pizzas y cualquier tarde de calor. Subestimado y glorioso.
Espumante
Vino con burbujas, que pueden generarse por segunda fermentación en botella (método tradicional, como el Champagne) o en estanque (método Charmat, como el Prosecco). Van del Brut (seco) al dulce. Son los vinos más versátiles de la mesa: aperitivos, frituras, mariscos, sushi, celebraciones. El espumante con papas fritas es una lección de vida.
Los primos: naranjo, dulce y fortificado
Naranjo: blanco elaborado como tinto (con pieles). Textura, té, frutos secos. No sabe a naranja.
Dulce: vinos con azúcar residual, de Late Harvest a Pedro Ximénez. Para postres y quesos azules.
Fortificado: con alcohol añadido: Oporto, Jerez, Madeira. De los aperitivos secos a los dulces de sobremesa.
¿Cuál elegir hoy?
Calor y comida fresca → blanco o rosado. Carne y frío → tinto. Celebración o indecisión total → espumante. No falla.

