Giras la copa, observas las "lágrimas" o "piernas" que bajan lentas por el vidrio y alguien en la mesa sentencia: "mira qué lágrimas, este vino es bueno". Es uno de los rituales más extendidos del vino y también uno de los más vacíos.
Qué son realmente
Las lágrimas son el efecto Marangoni: el alcohol se evapora más rápido que el agua en la película que queda en el vidrio, la tensión superficial empuja el líquido hacia arriba y la gravedad lo devuelve en gotas. Fin. Es física de fluidos, la misma que puedes reproducir con alcohol isopropílico en un vaso (no lo sirvas, por favor).
Qué indican (lo único)
Más lágrimas y más lentas = más alcohol (y algo de azúcar residual). Nada más. Un vino alcohólico mediocre tiene lágrimas de película; un vino elegante de 12,5° puede tener lágrimas discretas. La calidad no aparece en el vidrio: aparece en la nariz y la boca.
Entonces, ¿para qué mirar la copa?
Para cosas útiles: el color (juventud o evolución), la limpieza (un vino turbio puede indicar algo), la intensidad del tono (concentración). Todo eso está en el líquido, no en las gotas que bajan por el cristal. La próxima vez que alguien analice las lágrimas, puedes contarle sobre el señor Marangoni y su efecto, y quedar como la persona más interesante de la mesa.

