El vidrio verde de las botellas de vino no es decoración: es protección. La luz —especialmente la ultravioleta— degrada el vino, provocando el llamado "gusto de luz": aromas apagados y notas desagradables. El vidrio oscuro filtra buena parte de esa radiación, y por eso el verde (y el ámbar) se convirtieron en estándar.

¿Por qué algunas son transparentes entonces?

En vinos hechos para beberse jóvenes —muchos rosados y blancos frescos— el color pálido es parte del atractivo comercial, y como el vino no pasará años en la botella, el riesgo es menor. Moraleja práctica: si compras un vino en botella transparente, no lo dejes semanas al sol en la cocina. Directo a la oscuridad o al refrigerador.

Bonus: la forma también habla

Las formas clásicas de botella delatan tradiciones: la botella de hombros caídos (Burdeos) para Cabernet y Merlot; la de hombros suaves y cuello largo (Borgoña) para Pinot Noir y Chardonnay; la esbelta "flauta" alemana para Riesling; y la de paredes gruesas y punt profundo para los espumantes, que resisten la presión de las burbujas. La próxima vez que elijas vino, la silueta de la botella ya te está contando qué hay adentro.