El Carmenere puede ser especiado, jugoso, herbal, maduro o austero. Esa amplitud explica por qué algunas botellas fascinan y otras parecen pesadas: la cepa necesita equilibrio para que sus rasgos se ordenen.
Fruta, hierba y textura
Busca aromas de ciruela, mora, pimiento asado, hierbas y especias. En una versión bien lograda, la nota herbal aporta frescura; cuando domina, puede parecer verde. El roble debe acompañar y no convertir la copa en una nube de vainilla.
Pruébalo con carnes al horno, verduras grilladas, porotos, pastel de choclo o quesos semiduros. Si prefieres una versión más liviana, busca cosechas de clima fresco y sírvela entre quince y diecisiete grados.
El Carmenere no necesita imitar al Cabernet. Su personalidad está precisamente en combinar fruta oscura con un lado herbal.

